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Comentario Express: ¿Dónde estás amor?
Jueves, 05 Octubre 2017 17:56 ¡Escribe el primer comentario! Teatro La Hora 25 Farley Velásquez teatro posdramático Teatro Medellín Heiner Müller Gonzalo Arango
Por: Jenny Giraldo García.

Obra: ¿Dónde estás amor?
Grupo: Teatro La Hora 25
¿Dónde la vio? Teatro La Hora 25
¿Cuándo? Sábado 30 de septiembre

 

"Somos partidarios de las guerras termonucleares
y las armas radioactivas, estamos de parte de
aquella potencia que quiera estallarnos como un
botón de rosa en un pálido día de primavera.
Somos una raza maldita que santifica los
placeres y los instintos, y libera al hombre
de la razón y los idealismos trascendentes".
Gonzalo Arango

Decido escribir sobre la obra de Hora 25 justo el 2 de octubre de 2017. Un año después de la derrota del Sí en el plebiscito, un día después de los disturbios violentos y antidemocráticos en Barcelona, unas horas después del demente tiroteo en un concierto en Las Vegas. Y decido escribir porque me pregunto, en estas circunstancias, dónde está la esperanza, y esa es la pregunta que se hace Hora 25 en su obra. En medio del caos, la maldad, el consumismo... ¿dónde está el amor?

La obra de Hora 25, escrita por Farley Velásquez y hoy dirigida por Carola Martínez tiene un inicio atiborrante: un audiovisual de varios minutos (no podría decir si fueron cinco o diez) que toma escenas de noticieros, conferencias, entrevistas, publicidad y documentales para saturarnos de imágenes devastadoras, una buena dosis de ira y de desconsuelo que nos conducirá a la pregunta central de este montaje. Pregunta que se va alimentando con textos del mismo Farley, de Gonzalo Arango y de Heiner Müller.

Al escenario salen alrededor de 17 actores y actrices con vestidos blancos, rojos y negros. Es un preámbulo largo que acude a la danza contemporánea para proponernos figuras que pueden hablar de fuerza, de abandono o de solidaridad, movimientos repetitivos, caerse, levantarse, volver a caer, levantarse otra vez. No pasa solo al inicio, estos movimientos construyen muchas de las escenas y es con ellos con los que se generan muchos de los sentimientos que La Hora 25 pretende desatar entre quienes nos acercamos a ellos.

Del teatro posdramático entiendo que es aquel que no nos cuenta una historia en el sentido clásico: no hay inicio, nudo y desenlace, no hay un conflicto para llevar a resolución, no hay personajes con nombres y características propias. Así es ¿Dónde estás amor?, son muchos conflictos y muchas representaciones, más que personajes, hay figuras que se van ensamblando y van tejiendo, más que una historia, una gran reflexión. Müller, uno de los autores de los que se nutre la dramaturgia de esta obra, es precisamente uno de los precursores de ese tipo de teatro, autor de Hamletmachine, que también hace parte del repertorio de La Hora 25.

En esta obra prevalece el cuerpo por encima del texto –lo que no quiere decir que los textos que escuchamos sean prescindibles; al contrario, irrumpen de manera acertada, le hacen juego al movimiento incesante–, pero son esas figuras humanas las que sostienen gran parte de la tensión dramática, el texto se asoma tímidamente, se tarda para llegar a la escena, pero lo hace con contundencia. Jóvenes, mujeres, guerreros, víctimas, son muchas las almas que se conjugan en esta propuesta y que denuncian la crueldad de sus agresores. Y los agresores se ven representados a veces en seres humanas con máscaras y armas y, otras veces, son la abstracción de una ciudad o de un país que asesina e ignora, que engulle los sueños y las esperanzas.

El amor romántico también aparece, ese que cantamos y vemos en telenovelas. Y es más o menos así como llega a la escena, una suerte de ‘show de Jimmy’ de los sesenta, con parejas que se encuentran, se tocan, se desean, se engañan, se separan, se despiden y se reencuentran. Una escena que, por la estética que propone –y hablo aquí desde mi gusto– se me hizo larga y me desconectó de esa otra reflexión y de la tensión que toda la obra me venía generando; sin embargo, si la pregunta es por el amor, es justo poner la mirada en ese, uno que nos mantiene también en conflicto permanente con el otro y con nosotros mismos.

"¡Qué solas estamos las mujeres!"

Dos escenas hablan específicamente sobre las mujeres. En una, mujeres vestidas de novias hacen alusión a esas consecuencias de la guerra sobre ellas y sus cuerpos, la viudez, la soledad, la violencia. En otra, un despliegue alrededor de la maternidad, de las múltiples formas de asumir este rol; las mujeres tienen en sus manos muñecas tan diversas como lo son esas formas. En general, la obra pone un acento sobre las mujeres, las visibiliza, las hace protagonistas y, de paso, al proponer figuras masculinas con faldas y vestidos, invita a una feminización del cuerpo de los hombres. Hoy, cuando hablamos de construcción de paz y pensamos en las mujeres como una población mayoritariamente afectada por el conflicto armado (y por otras violencias que como sociedad nos han atravesado), es vital esa comprensión de lo femenino, no sólo de las afectaciones, sino también de las resistencias y de las potencias que ellas –nosotras– pueden poner al servicio de una sociedad más justa y esperanzada.

Colombia aparece en la escena así: tres mujeres vestidas de amarillo, azul y rojo, de risa ensordecedora, trajes de gala, tacones, pelucas pomposas, racimos de uvas que van tragando mientras siguen riendo sin mesura, se emborrachan, tambalean, vomitan. Y al final, lo que se ve y lo que se escucha es un himno nacional. Jóvenes voces que exponen el sinsentido o las esperanzas de sus vidas, y una Colombia que se ve frágil, desnuda, parece que tiene frío, pero se levanta entre los muertos, se levanta de las cenizas y está ahí, amarilla, azul y roja, esperando un aplauso y la inevitable partida del público.

Termino de escribir este texto el 6 de octubre, un día después de la masacre a nueve campesinos de Tumaco, un día después de un partido de la selección colombiana de fútbol, cuya derrota ocupó a la opinión pública, minimizando el atroz hecho, pero demostrando que hay que vivir en esa tensión permanente entre la fiesta y la horrenda muerte. Termino de escribir este texto una semana después de ver la obra y ahí están las preguntas: ¿en cuántos contextos, en cuántos momentos de nuestro país y de nuestra ciudad –o de nuestras ciudades–, en cuántos momentos de nuestra humanidad será necesario preguntarnos dónde está el amor?

Nota: ¡Me encantó la banda sonora de la obra! Acá les dejo un pedacito. 

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