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El Gesto Noble 2017

Comentario Express: Peer Gynt, el gran monarca
Miércoles, 02 Agosto 2017 03:23 ¡Escribe el primer comentario! El Gesto Noble Tejido Abierto Jorge Eines Henrik Ibsen
Por: Luisa Fernanda Saldarriaga

Obra: Peer Gynt, en gran monarca
Grupo: Tejido Abierto Teatro (España)
¿Dónde la vio? Sala Tespys. Festival Internacional de Teatro El Gesto Noble
¿Cuándo? Sábado 22 de julio

Cuatro actores y cuatro actrices invocan la presencia de Peer Gynt, un joven rey nacido en la cabeza del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, que se despide de su madre y emprende un viaje en busca de (digo yo) libertad. Como Alicia en el País de las Maravillas, recorre varios reinos en los que, más que encontrar respuestas a sus inquietudes, encuentra preguntas nuevas que lo van llevando de regreso a casa. Allí, con una mirada nueva, comprende que lo que buscaba afuera, en experiencias extremas, podría estar adentro, en el hogar, en los vínculos primarios.

Una organeta, una batería, una carreta, un par de biombos rústicos y tal vez un baúl lleno de ropa vieja son los únicos elementos con los que cuentan los intérpretes para crear una infinidad de atmósferas y mundos diferentes, así como un grupo de niños que entran al garaje de la abuela a hacer su magia con los chécheres viejos e invitan a los espectadores a meterse como en un sueño.

Jorge Eines, director de este montaje, lleva gran parte de su vida escribiendo libros e impartiendo cursos sobre qué es lo que debe hacer un actor cuando está en escena. Nunca he leído un libro suyo ni he tomado una de sus clases, pero al ver esta puesta en escena me atrevería a decir que solo una cosa gira en la cabeza, el corazón, la obra y la pedagogía de este señor: el juego. Sí... aunque parezca simple, jugar en la escena, jugar de verdad (no hacer como si se jugara) es todo un arte, y los actores de Eines lo hacen excepcionalmente.

Creo que a los adultos nos cuesta tanto volver a jugar como niños, es decir, de cuerpo y alma presentes, porque la razón nos está diciendo todo el tiempo que el cuerpo y el alma existen “para”, que son medios para construir lo que queremos ser y no elementos constituyentes de lo que somos. Los niños, que no piensan todavía en la utilidad de las cosas, que las reciben tal como son y disfrutan de su esencia, son capaces de jugar sin pensar si sus juegos tienen algún sentido o algún fin, si generan alguna opinión o algún efecto en los demás. Recuperar esa autenticidad y ponerla en escena requiere de tiempo y entrenamiento, y el elenco de Tejido Abierto nos ha dado una clase magistral con su interpretación de la obra.

Al ritmo que va proponiendo la música y sin dejar de estar presentes ni un instante, cada uno de los actores va transformando su cuerpo, su voz, su ropa y su alma para darle vida a múltiples personajes. Todos, construidos de manera sólida; todos, interpretados de una forma impecable. Y mientras va transcurriendo la pieza, los espectadores nos vamos involucrando en la vida ajetreada y excesiva de Peer Gynt hasta quedar, como él, absolutamente agotados.

El ritmo de la pieza nunca se cae, por el contrario, es tan intenso cada vez, que el espectador, como un adulto que ha jugado toda la jornada con un niño, está exhausto antes de que la obra haya terminado. Al menos eso me pasó a mí, y agradezco a Eines y a su jardín de infantes profesionales por haberme tenido ahí, presente hasta el cansancio.

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